martes, 7 de julio de 2009

->>>Los Caballeros Las Prefieren Brutas??



Quedarse sola, por decisión propia o porque le tocó, más que otro motivo de frustración (Como si ya no tuviéramos suficientes), bien podría ser uno de celebración. Estar solas no es sinónimo de enfermedad sino de absoluta libertad.Esto está dedicado a la mujer independiente que por la razón que sea ha llegado A sentir alguna vez que ¿la dejó el tren?

Es una realidad que no tiene por qué ser triste.
¿Cómo adquirir las fuerzas para decidir salirnos de una relación cuando ésta ya no nos llena sin el temor de quedarnos para siempre y, según algunas, patéticamente solas?
Mejor dicho,
¿Cómo aceptar que tal vez el matrimonio NO es para todas?
Lo que es un hecho es que los estudios relacionados sobre el tema arrojan como Resultado que es una realidad latente: ¿Las mujeres inteligentes se casan menos? O,¿Los hombres le huyen a las mujeres con aparentemente más sesos que las demás?

Pero la pregunta que aún ronda en nuestras cabezas, más que nada de hogar Porque encima de todo nos hemos acostumbrado hasta a criarles y a mantenerles a sus hijos solas, Es ¿por qué estas mujeres se casan menos? Porque tienen menos tiempo y, por ende, menos oportunidades de encontrar pareja? O ¿Será posible que tampoco nos estemos casando porque algunas de nosotras tendemos a dilatar el tema del compromiso por no perder nuestra preciada libertad? Pero ¿cuál libertad si todas vivimos endeudadas a fin de mes? No estamos disfrutando de sanas relaciones de pareja por falta de interés, Por cobardía o, tal vez, porque al asumir erróneamente el feminismo con cierto Aire revanchista, ¿Las mujeres modernas nos hemos vuelto literalmente insoportables para el sexo opuesto? Todo indica que sí. O si no ¿Cómo explicar que las mujeres más inteligentes se estén quedando solas? O que las que sí consiguen estabilizarse dentro de hogares con marido y perro incluido, terminan dándose cuenta que el que escogieron no era el que de verdad querían, sino tal vez con el que les tocó conformarse? Por qué entonces esforzarse tanto por demostrar que somos brillantes cuando aparentemente lo que en realidad nos convendría es convertirnos en brillantes sí, pero en ¿bruta?.
Es que, aparte de mi, nadie se ha dado cuenta allá afuera que el verdadero fracaso del feminismo en el mundo es no haber logrado precisamente feminizar el mundo, que habría sido lo ideal, sino por el contrario, masculinizarse algunas?
Lo cierto es que sea como sea, las mujeres modernas ya no nos casamos tan fácilmente como antes. Y no es que nos hayamos conformado con nuestras vidas llenas de logros laborales pero vacíos en el aspecto sentimental.
El problema, a mi juicio, es que hemos perdido la humildad. Hemos perdido la habilidad de bajar la guardia y admitir que al final del día, queramos o no, algunas aún los seguimos necesitando. Compartir en vez de competir.

¿Será ese tal vez el secreto para lograr subsistir en pareja?

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